Todo el mundo sueña con tener su vida en orden y armonía. Por ello limpiamos nuestra casa, recogemos la mesa después de las comidas, ponemos lavadoras, planchamos la ropa, y un largo etcétera de tareas cotidianas que realizamos para no incurrir en el caos. 

Si bien es cierto que hay días en los que todas las tareas se nos echan encima y no llegamos a todo, miramos a nuestro alrededor y solo vemos desorden. Pues es en ese día cuando comprendemos que quizá nos falta algo: organización. 

Esto puede provocarnos una sensación de agobio, pero no hay que alarmarse porque a continuación te sugerimos algunos cambios a introducir en tu día a día que con el tiempo te ayudarán a tener todo más organizado. Estos consejos los muestra Leo Babauta, un blogger y autor de simplicidad que creó Zen Habits, un blog con un millón de lectores donde comparte lo que aprendió cuando cambió una serie de hábitos en su vida. 

1.Organización del día

La recomendación es que te organices tanto al comienzo como al final del día. Cuando lleguemos al trabajo vamos a centrarnos en tres tareas: las que consideremos que son las más importantes. Además añadiremos algunas cosas que nos gustaría hacer a lo largo del día. Al finalizar el día se pueden marcar las tareas que se han realizado, esto es una buena forma de decirnos a nosotros mismos: “¡Bien, lo hemos conseguido!”.

En este punto conviene destacar la importancia de mantener el orden en nuestro puesto de trabajo, un ejemplo sería el orden en nuestra mesa.

2. Aprovecha tus viajes

Cuando te levantes del escritorio para ir a la cocina a beber agua o para descansar, guarda una cosa. Cuando camines por tu habitación encuentra una cosa para guardar. Con esto nos referimos a que cada vez que veas algo que no está en su sitio aproveches y lo pongas en su lugar. No significa ponerse a recoger toda la casa de golpe sino que con este sencillo truco veremos que la casa no tiene tantas cosas por medio.

3. Recoge la mesa

Cuando termines de comer, recoge la mesa y lava los platos. No los acumules en el fregadero hasta que se forme una montaña interminable. Lava los utensilios de la comida y si había algo previamente también. Cuando se acabe de fregar, limpia el fregadero y despeja la encimera para mantener el orden.

4. Momento ducha

Cuando te duches o simplemente te cambies de ropa, no la dejes tirada por el suelo ni por otros rincones, guárdala donde corresponda o échala al cesto de la ropa sucia. Cuando termine la ducha también es conveniente dejar el aseo ordenado y limpio. 

5. Superficies despejadas

Algo que ayuda a mantener el orden en casa es intentar mantener las superficies planas despejadas, esto es: las mesas que tenemos, mostradores, escritorios, etc deben estar ordenados y limpios sin trastos por medio.

6. Archiva cosas

Si en nuestro trabajo todavía se usa papel, debemos archivarlos al final del día. En caso de trabajar online y tener los documentos en digital, también hay que mantener el escritorio organizado y colocar cada archivo donde corresponda. Así mismo, al final de cada mes se debe hacer una revisión y por ende una limpieza de documentación.   

7. Convivencia con el correo electrónico

Cuando se abra el correo, se deben tomar decisiones con los emails que nos han llegado. Esto es, no podemos dejarlos ahí leídos o sin leer porque acaban acumulándose. Cuando llegue uno hay que decidir si leerlo y contestar, o borrarlo directamente, archivarlo, etc. Se trata de no abrir mensajes sin manejarlos. 

Además, conviene anular las suscripciones a los boletines de los que no se tiene interés en seguir recibiendo información. 

8. Lista de necesidades

Cuando tengamos en mente comprar algo bien sea ropa, elementos decorativos, revistas, libros, informática, etc. debemos pensar si realmente es una necesidad. Para ello algo muy sencillo es anotar los artículos que pensemos comprar y esperemos un mes. Si al pasar ese mes, seguimos teniendo esa necesidad de comprarlo, adelante.

Pero si pasado el mes nos habíamos olvidado de ello, realmente no necesitábamos comprarlo y era simplemente un “capricho” o “necesidad” temporal.

9. El armario

Una parte importante al comienzo del día es el momento de vestirnos. No es la misma sensación ver nuestro armario en orden y armonía con toda nuestra ropa a la vista que por contra, tener la ropa arrugada y amontonada sin saber bien qué encontraremos al final del mismo. 

Por ello es conveniente dedicar un día a ordenar nuestro armario, es aconsejable sacar absolutamente toda la ropa y dividirla en dos montones. Un montón con la ropa que realmente usamos y otro con la que ni sabíamos que existía, de esta manera podemos ver con claridad qué ropa se puede donar o regalar. 

10. Limita cuántas cosas tienes 

Consiste en valorar la posibilidad de limitar el número de cosas que tenemos. Esto es, limitar la cantidad de ropa, de libros, de accesorios, de elementos decorativos, etc. El límite de cada uno será distinto pero plantéate objetivos que sean realistas. 

Para finalizar destacar que todos los consejos mostrados anteriormente son sólamente eso, sugerencias proporcionadas por Leo Babauta como mencionamos anteriormente y que, cada persona puede adaptar en mayor o menor medida a su estilo de vida y/o circunstancias. 

Y recuerda que te esperamos en La Fábrica del Tiempo para ayudarte a diseñar y configurar tu propio Entorno de Trabajo Productivo. 

Fuente: https://zenhabits.net/declutter-rules/