¿Perfeccionismo o excelencia? Muchas veces creemos que cuanto más tiempo pasemos delante del ordenador con un proyecto, repasando las comas y los puntos para conseguir la perfección, más impresionados estarán nuestros clientes con lo que hemos hecho. Pero no todos los proyectos necesitan pasar días y noches sin dormir, sino que muchas veces otros factores como el tiempo de respuesta o la solución a un problema concreto juegan un papel más importante.

En el cuarto hack de productividad hablamos sobre cómo conseguir determinar cuándo una tarea se ha hecho bien y qué nivel de esfuerzo requiere cada actividad que realizamos. Y es que existe una gran diferencia entre perfeccionismo y excelencia, siendo clave en nuestro desempeño saber equilibrar la balanza en función de las necesidades de nuestra tarea, dedicando más tiempo y esfuerzo a aquellas acciones con más responsabilidad y complejidad. Si conseguimos esto, las horas improductivas detrás de un proyecto que no requiere altos niveles de calidad desaparecerán, haciendo que nuestra productividad pegue un salto hacia arriba, pudiendo así conseguir la eficiencia y resolver más tareas con los mismos esfuerzos. Suena bien, ¿no?

Para conseguir terminar nuestras tareas de forma excelente tendremos que analizar el reto al que nos enfrentamos, así como sus necesidades. Pregúntate, ¿de cuántas formas distintas puedo solucionar el problema?, ¿es necesario el control de mi cliente, o debo tomar las riendas por mí mismo? ¿Cuál es mi responsabilidad en el proyecto? ¿Cuánto tiempo debo dedicar? Dedicar horas y horas a un mismo proyecto no es sinónimo de perfección, pues la subjetividad aquí juega un importante papel. No se trata de buscar el 10, sino una definición excelente y una ejecución eficaz, que nos permita resolver nuestra tarea utilizando el tiempo y esfuerzo que requiera en función de su complejidad.

En este sentido, determinar los parámetros para considerar una tarea como terminada podría ser de gran ayuda, pues de esta forma podríamos medir los requerimientos de cada actividad y hacer una aproximación de los esfuerzos que debemos dedicarle a la misma. Keith Frankel nos da algunas pistas que pueden resultarnos útiles. Encontrar el equilibrio entre lo objetivo, nuestra propia aprobación, y lo subjetivo, y poder encuadrarlo dentro de los límites de tiempo del proyecto hará que sepamos cuándo podemos dar a la tecla “enviar” y pasar al siguiente proyecto.

¿Y la fórmula de algo “suficientemente bueno”? Aquí están algunas de las claves que te ayudarán a determinar cuándo tus proyectos son adecuados para subir el siguiente escalón:

  • Una tarea exitosa soluciona un problema, determina una necesidad e informa del mensaje que se quiere expresar.
  • La claridad y relación con la marca son clave.
  • El autor del proyecto es el encargado de marcar las líneas de actuación.

Así que, no pases horas y horas delante del ordenador decidiendo si tu proyecto está listo para enviarlo, cuando te sientas cómodo con lo que has hecho, no dudes en mandarlo, el resultado valdrá la pena.

Fuente original del artículo: http://blog.hubspot.com/sales/unexpected-productivity-hacks

Fuente original del artículo de Keith Frankel: http://blog.hubspot.com/marketing/good-enough-content-creation-design

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