Recuperamos un interesante post publicado en el blog To be Productive donde se abre un interesante debate sobre el peligro que tiene para la productividad realizar un trabajo mediocre o deficiente.

Existen numerosos enemigos de la productividad en el espacio de trabajo. El email se ha posicionado como uno de los principales ladrones de tiempo, y sin duda que es uno de los que más distracciones produce. Otros ladrones de tiempo son los cotilleos en la oficina, objetivos poco definidos para las tareas, así como la mala gestión del trabajo.

Sin embargo, un enemigo de la productividad que supone la mayor pérdida de tiempo y energía es la deficiente calidad de las tareas. Estar involucrado en alguna tarea o trabajo cuyo enfoque no está relacionado con lo esperado en los objetivos tiene un alto coste. Esto implica volver a realizar el trabajo e invertir de nuevo horas que podían haberse evitado. ¿La principal causa? Un mal entrenamiento o formación previa a la realización de la tarea.

Cuando el trabajo es mediocre, todo el mundo lo sabe y te puedes encontrar dos situaciones: reproche del cliente y/o dedicar de nuevo tiempo a rehacer el trabajo para enfocarlo a los resultados esperados.

[piopialo vcboxed=”1″]En muchas ocasiones, no hacer algo es mucho más productivo o eficiente que hacerlo mal.[/piopialo]

Mediocridad

 

La importante tendencia que existe en la actualidad para externalizar servicios provoca algunos costes ocultos que no siempre se tienen en cuenta. La contratación de servicios profesionales de otros países no debe basarse únicamente en un criterio de precio, sino que hay que buscar la calidad y experiencia suficiente para evitar tener que revisar y rehacer.

Una alta tasa de errores hace que los costes internos sobre ese servicio contratado se incrementen. Según los estudios sobre costes ocultos, en la externalización de tareas, la calidad es 300 veces más importante que los costes de personal interno.

Es recomendable establecer unas mínimas pautas para definir la calidad del trabajo que se realiza, y evaluar de forma regular la relación entre la productividad y el beneficio generado.

Cuando la calidad está su nivel esperado, dicha calidad provoca satisfacción y reducción del estrés por el trabajo.

Fuente: http://2bproductive.blogspot.com.es/2008/09/killing-productivity-good-work-vs-good.html