La innovación es, dicho de manera sencilla y clara, hacer algo de manera distinta (en cuanto el proceso, herramientas, elementos, etc) para obtener mejores resultados. Estos mejores resultados pueden ser:

  • Obtener más clientes.
  • Reducir tiempos de respuesta.
  • Optimizar procesos para ahorrar costes.
  • etc.

En la actualidad nos encontramos inmersos en la era del conocimiento o en la también denominada sociedad de la información. Tenemos la posibilidad de acceder diariamente a una multitud de datos desde diferentes fuentes, y esto, sin duda, debemos aprovecharlo para mejorar progresivamente nuestra capacitación, nuestra experiencia y nuestras habilidades.

La mejora continua se basa en establecer un plan en el que tomamos por costumbre la adquisición de nuevos conocimientos. Los planes formativos tradicionales que nos llevan desde la guardería hasta la universidad no son, a día de hoy, la única alternativa para mejorar nuestra formación o para prepararnos para el mundo laboral. Además, en este contexto, no podemos esperar -ni pretender- que la formación dependa únicamente de la empresa para la que trabajamos, la formación es y debe ser siempre responsabilidad nuestra.

Lo primero que necesitamos para adentrarnos en una política de formación continua es el convencimiento sobre la necesidad de reciclar y adquirir nuevos conocimientos. Veamos a qué nos ayuda esto:

  • Mejorar nuestra ventaja competitiva para poner en valor nuestra actividad, ya sea como profesionales independientes o como parte de un equipo.
  • Conocer nuevas materias que nos permitan ampliar nuestro foco de acción y de ese modo enriquecer nuestra actividad como profesionales.
  • Fomentar y alimentar la motivación para potenciar creatividad, autoestima y seguridad en uno mismo.

Existen muchas maneras de acceder a formación, y en este sentido, internet se convierte en un estupendo aliado. Los principales canales que pueden formar parte de nuestro plan de formación continua son:

  • Plataformas e-learning de empresas de formación que ofrecen contenidos en formato online.
  • Plataformas de vídeo-cursos (han aparecido un gran número de ellas en los últimos años) que facilitan la formación de forma cómoda y multiplataforma.
  • Seminarios online (webinars) de expertos profesionales o de escuelas de negocios.
  • Congresos y jornadas sectoriales organizadas por asociaciones empresariales o colectivos de profesionales.
  • Talleres y seminarios impartidos en espacios de fomento del emprendimiento o entornos empresariales.
  • Libros en formato papel o ebook.

Por suerte, acceder a formación no implica en todos los casos tener que gastar o invertir dinero, pero sí hay que invertir otro recurso que es incluso más valioso, nuestro tiempo.

El periodo de verano, donde por lo general tenemos días/semanas de menor actividad, es un buen momento para planificar nuestra formación para los siguientes meses o para el comienzo del “nuevo curso”.

El primer paso es seleccionar aquellas áreas que nos resultan más interesantes y sobre las que nos queremos formar. Es complicado encontrar recursos si no sabemos sobre qué estamos buscando.

La selección de esas áreas puede estar referida a la actividad que desempeñamos, a la actividad que nos gustaría desempeñar en el futuro o bien a actividades complementarias a nuestra actividad profesional.

Por ejemplo, si somos emprendedores o responsables de una empresa, debemos tener una visión amplia de nuestro negocio, dominar todas las áreas sin necesidad de ser experto en ninguna de ellas en concreto. Es importante entonces que podamos aprender sobre:

  • Recursos humanos: organización y gestión de tareas, selección de personal, etc.
  • Marketing: Aspectos clave para la contratación de servicios de marketing externos, seguimiento de objetivos, etc.
  • Finanzas: análisis de balances, opciones de financiación de la empresa, etc.
  • Tecnología: importancia de las TIC aplicadas a la gestión empresarial, requisitos para contratar a un proveedor, etc.

Y así un largo etcétera de temáticas.

La formación continua no sólo nos ayuda a adquirir nuevas capacidades y conocimientos, sino que también nos permite estar posicionados en el sector y mantener la ventaja competitiva.

“En educación más importante que ganar tiempo es, precisamente, perderlo” Jean-Jacques Rousseau

Y tú, ¿te animas a planificar tu próxima formación?

 

Fuente de la imagen: https://www.jisc.ac.uk/sites/default/files/lightbulb-rd.jpg